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IMPUESTO ÚNICO – PARTE II

Una cosa muy importante y que el ciudadano consumidor no se da cuenta es que ninguna (NINGUNA) empresa paga impuestos. Ellas son simples colectoras de impuestos. El dinero que recaudan con el impuesto cobrado al producto o servicio y que es pago a ellas por el usuario o consumidor es transferido al gobierno, al Fisco: su verdadero dueño. No hay empresa que use su propio dinero para pagar algún impuesto. Eso NO EXISTE. Lo que existe es lo contrario: muchas empresas “se olvidan” de entregar este dinero al Fisco. Eso es ilegal y es caso de policía y no de economía, como dicen algunos que es. Al implantar el Impuesto Único a las empresas y los Trabajadores se está transfiriendo (retirando) la carga impositiva de los productos y servicios para exentarlos definitivamente. En otras palabras, no habría correlación o simplemente relación entre el sistema actual que
penaliza el consumo y el sistema de Impuesto Único.

Algunos podrán argumentar que si por un lado se beneficia a los remedios, los alimentos (la canasta básica), los productos y servicios de primera necesidad, por otro lado se beneficia también a los productos y servicios NO esenciales y superfluos, tales como: perfumes, tabaco, bebidas alcohólicas, productos para adultos, etc. Bien. En este último caso se podría cobrar una “pequeña multa” para intentar frenar su consumo (consumo que no es recomendado), pero que no se puede prohibir, contadas excepciones. En resumen, los contribuyentes seguirían pagando su Impuesto de Renda (progresivo: quien gana más, paga más). Y los productos (y servicios) NO pagarían más impuestos. Los cuales serían transferidos a la responsabilidad de las empresas. Es importante insistir que el sistema propuesto NO aumenta ni disminuye el monto recibido (colectado) por el Fisco, pero los consumidores se beneficiarán con productos y servicios más baratos, ya que no estarán cargados del impuesto. El sueldo tendrá más poder de compra y se abrirán más empleos, reduciendo la cesantía.

Sergio Menares

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