EL IMPUESTO ÚNICO

En las próximas elecciones para Presidente del Brasil, entre los 14 candidatos, tenemos uno que hace su plataforma casi que integralmente por la defensa del Impuesto Único. ¿Pero, qué es el Impuesto Único? Como su nombre lo indica, es un impuesto que substituye a todos los demás y es cobrado solo una vez por operación. Este impuesto tiene varias modalidades, según sea el país en que es defendido y practicado en forma integral o parcialmente; pero, en general, es un impuesto que al substituir los demás impuestos no aumenta ni disminuye la carga financiera en general. Una de estas modalidades, es la aplicación de este Impuesto sobre la renta de las personas, considerando que una parte de esta renta debe contribuir para el tributo. En todo caso, se parte del principio de “quien gana más, paga más”. Con la cota máxima, de un porcentual de 50%. Es decir, quien gana mucho, pagaría hasta el 50% de este impuesto. Sería el caso de los grandes salarios. Ojo: no hay techo para salarios (es decir no hay limitación de salario).

Para el caso de las empresas, este valor de 50% sería fijo para la utilidad o lucro de todas ellas. Como es un porcentual, es válido tanto para empresas grandes cuanto empresas pequeñas. Las empresas que trabajan sin lucro, o sea, sin utilidad, o no lo consiguen o son empresas sin finalidad comercial (hospitales, iglesias, escuelas, etc.) no pagarían impuesto alguno. Las demás aportarían con 50% del lucro. No habría impuesto sobre el consumo material o intelectual, pero se mantendría el impuesto sobre el lucro. En otras palabras, tanto los productos, como los servicios no tendrían impuesto alguno (excepto los Impuestos punitivos como para el tabaco, bebidas alcohólicas, etc.), pero se cobraría un anticipo del impuesto sobre el lucro, usando ellos como referencia estadística (que sería descontado después). El total arrecadado con el impuesto único seria igual al cobrado sumando todos los impuestos actuales, no habría así sobre-cobranza ni aumento da carga impositiva a los ciudadanos y las empresas. De la misma forma, no sería un prejuicio para el Fisco.

¿Qué se ganaría con esto? Se ganaría mayor control, más facilidad y menos burocracia. Este es un tema bastante interesante y que da para pensar y discutir mucho.

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