FUYAO GLASS CO

Este es el nombre de una empresa de la China Comunista, propiedad particular del chino, Sr. Cao. Él compro una fábrica de vidros para autos en Cicinnati, Ohio (USA) que estaba abandonada por falencia, de propiedad de la firma GM americana. El valor de la compra fue de 500 millones de dólares por la fábrica (según entendidos, fue un óptimo negocio, pues la fábrica, aunque sin equipamientos, valía el doble). El dinero fue todo emprestado por el gobierno chino al Sr. Cao. El cual empeñó la empresa toda al banco estatal de China. El Sr. Cao tiene otras fábricas iguales en varias partes del mundo. La mayor de ellas está en la matriz, en China. El Sr. Cao no tiene problemas con el sindicato de los Trabajadores chinos, pues el sindicato elige a su presidente conforme propuesta del Partido Comunista Chino, que tiene poder de veto sobre las decisiones del sindicato (y de todos los sindicatos del país). Y como las huelgas son prohibidas, todo anda a las mil maravillas para él.

Algunas cosas interesantes para la Camila Vallejos saber. El salario hora de la GM era 20 dólares. El Sr. Cao ofreció 12 dólares/hora y recuperó 7 mil funcionarios para echar a andar la fábrica nuevamente. Muchos de estos funcionarios estaban hace 4 años cesantes y por eso se quedaron muy agradecidos por los 12 dólares por hora y recuperar su Trabajo, y como dice una operaria, ya no daría para comprar todo lo que querían sus hijos antes, pero por lo menos ahora no faltaría comida en la mesa de casa. Se estableció el periodo laboral de 60 horas semanales (en China comunista es de 84 horas/semana con 2 días de descanso por mes. O sea, apenas 2 domingos).

Tres mil empleados fueron sustituidos por no aguantar el servicio. Todos los puestos de comando fueron entregados a los americanos y, bajo ellos, se puso un asistente chino. Al año siguiente, los asistentes fueron promovidos al mismo nivel que el jefe y, después de 3 años, los chinos substituyeron a los americanos, que fueron dimitidos. Cada vez que se incorporaba una máquina robot automática, eran despedidos de dos a cuatro funcionarios, pues la máquina automática había sustituido con ventajas. Los funcionarios se indignaron por este sistema chino de despreciar a los Trabajadores americanos e iniciaron una campaña de colecta de firmas para formar un sindicato que los protegiera de los abusos chinos. Cuando el dueño (Sr. Cao) supo, se indignó también y exclamó: “No puedo aceptar un sindicato de Trabajadores en USA, porque allá no hay Partido Comunista que controle el sindicato y me proteja”. En compensación, ordenó aumentar a todos los Trabajadores US$ 2,00 la hora trabajada, si no se formaba el sindicato. MUCHOS TRABAJADORES ACEPTARON. Y los líderes de la idea sindical fueron dimitidos.

Moral de la historia: saque sus propias conclusiones.

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