REFORMA TRIBUTARIA

Mucho se habla sobre la necesidad de hacer una reforma tributaria. En esta idea están los que desean aumentar la carga de impuestos al consumidor para aumentar la recaudación del Fisco y, también, por otro lado, se encuentran los que proponen disminuir la carga tributaria del Estado. Son pocos los que pretenden mantener el nivel de impuestos (o no alterarlo demasiado), pero si hacerlo más justo, más racional del punto de vista social. Una de las racionalidades del impuesto es hacerlo más simple y más directo. Mas justo también es un objetivo que atrae a muchos. Muchos dirán que es justo que se pague un alto valor de impuestos por un litro de leche, sin importar que quien lo compra es un rico millonario o un pobre cesante. Otros opinarán que esto es una injusticia social, porque el rico puede comprar la leche para alimentar su gato y el pobre la necesita para alimentar su hijo pequeño. El rico gana millones y el pobre cesante no gana nada. Para el rico, nada significa gastar en un litro de leche y para el pobre es un enorme sacrificio y, muchas veces, no puede hacerlo. Una de las formas de reducir esta anomalía es otorgar subsidio al producto. Subsidio que el rico no precisa, pero que no se puede evitar que lo disfrute. Beneficia al pobre. La otra forma, es eliminar los impuestos sobre el producto, dejando el precio del producto lo más cercano posible a su verdadero costo. La última forma es unir las dos: eliminar los impuestos y subsidiarlo. Este último caso es aplicado a ciertos remedios y a las vacunas en general.

No discutiremos cuál de ellas es la mejor forma de enfrentar el problema, pero nos concentraremos en un sistema que nos parece más racional y más justo, en general. Es el IMPUESTO ÚNICO. Atrás de este nombre se tiene un completo y complejo sistema de cobrar impuestos basado, principalmente, en un impuesto sobre el lucro o utilidad. Para hacer las cosas más entendibles, diremos que este sistema considera como valor a pagar un porcentaje de la renta de las personas proporcional al monto recibido. Respetando la premisa de quien gana más, paga más, y quien gana menos, paga menos. Para establecer un límite y no ultrapasar la línea de la justicia social racional, diremos que este impuesto sobre la renta de las personas no debería ultrapasar los 50%. Las empresas pagarían solamente un valor fijo, equivalente al 50% de su lucro o utilidad. Los productos y servicios no pagarían impuestos (atención a esto, no es como parece). Los productos y servicios recaudarían una parte del impuesto a pagar del lucro de las empresas.

Es decir, tendríamos apenas un impuesto, dividido en dos segmentos, uno proporcional a la renta de las personas y otro segmento referente al lucro o utilidad de las empresas.

Algunos preguntarán: ¿¿y las empresas que no tengan lucro, no tengan utilidad, trabajen con prejuicio, sin fines lucrativos, etc., no pagarían impuesto alguno?? Respuesta es: NO. No pagarían impuesto alguno.

Esto que parece muy revolucionario, es perfectamente factible, y no por ser novedoso es inviable. Precisa ser discutido para ser asimilado.

De esta forma, el pobre no pagaría impuestos desmedidos, beneficiándose del bajo precio.

Sergio Menares

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