PURO CHILE

¡VIVA LA MUERTE!

Así gritaban los fascistas y franquistas durante la Guerra Civil Española de 1936. Era su grito de guerra y lo gritaban bien alto. Con esto querían decir que era un honor morir luchando contra los “bolcheviques”, que era como ellos llamaban a los republicanos que defendían el gobierno republicano con sede en Madrid y último bastión de los gubernistas. Cuentan la siguiente anécdota: en el día de la celebración del “Día de la Raza” en Salamanca (era la primera conmemoración de esa festividad, después de la victoria de los falangistas y de la ascensión de Francisco Franco Bahamonde, el cual había instalado una dictadura de partido único imitando muchas cosas de los comunistas, a los cuales combatió hasta el final de sus días con extremada firmeza y crueldad), a la ceremonia fueron invitados de honor el obispo de Salamanca, el Jefe de los falangistas, la esposa de Francisco Franco y Miguel de Unamuno, como rector de la principal Universidad del Estado: Universidad de Salamanca, a la cual los falangistas lo habían recolocado después de ser expulso por los republicanos.

En esa oportunidad, Unamuno ya había dicho de antemano que no discursaría porque “él se conocía”. Pero discursó después de escuchar tanta estupidez, según él. Les dijo a los presentes que su grito de guerra “VIVA LA MUERTE” era como decir “MUERTE A LA VIDA”. Una tremenda irracionalidad. Conmemorar el “DIA DE LA RAZA” siendo que todos éramos de la misma raza: LA RAZA HUMANA, ERA UNA IMBECILIDAD. Por último, les dijo la famosa frase, que: “VENCER NO ES CONVENCER”. Ahora todos debían ser perdonados, ya que todos habían hecho grandes y horrorosos crímenes. Los dos lados, eran ahora iguales. Que debían buscar la unidad del pueblo español para reconstruir España, sin fascismo y sin marxismo.

Se produjo una tremenda gritaría y muchos sacaron sus armas, gritando canalla, traidor, vendido, senil, cobarde, etc. La mujer de Franco le dio la mano y lo sacó de ahí, llevándolo en su auto hasta la casa de Unamuno. Esto le salvó la vida. Inmediatamente al día siguiente, aparecieron las críticas a Unamuno. Recordaban que en su juventud fue un ardoroso comunista, después fue un Socialista Democrático, después fue un liberal, y, finalmente, un simple Demócrata. Terminó apoyando al franquismo… En su defensa, dijo que apoyó el levantamiento militar, pues la república había traicionado al pueblo, dejando a los marxistas tomar cuenta del gobierno y dejando a los demócratas en el lado marginal de la administración, sin poder alguno. Decía que él no traicionó, fue traicionado… Dijo que en su opinión el comunismo no se combatía con la “fuerza”, sino que con la “energía”. De esa forma, como lo estaban haciendo, era como apagar el fuego con gasolina. La democracia ha vuelto a España y vemos que muchas de las cosas que Unamuno decía se han cumplido: hoy España está infectada de comunistas por todo lado. Los pro-comunistas son “verdaderas metástasis políticas” con ayuda a (e de) Nicolás Maduro y otros asquerosos dictadores marxistas.

¿Piensa Ud. que es posible colocar en la nueva Constitución chilena barreras de protección contra la lucha irracional contra las dictaduras? La lucha contra el totalitarismo debe ser racional, constante y con la máxima energía.

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