PURO CHILE

TO BE OR NOT TO BE

Esta frase inglesa que significa “ser o no ser” podemos adaptarla a nuestra situación actual y por similitud decir “hacer o no hacer”. Nos referimos a la Constitución chilena. Hacer una nueva Constitución o quedarse con la actual Constitución de Pinochet. Ya expresamos en otro artículo que deseamos que esta actual Constitución sea reemplazada, modernizada y validada por toda la ciudadanía. Pero independiente del resultado de la decisión mayoritaria de los chilenos, creemos que se deberá hacer una nueva consulta, en los próximos diez o doce años más, para que las nuevas generaciones puedan dar su opinión sobre los asuntos que sea necesario corregir y así por el resto del tiempo futuro.

Preguntar cada cierto tiempo (10 o 12 años) permite que las nuevas generaciones puedan dar su opinión también. Lo que se pueda haber omitido en el nuevo texto, podría ser corregido por el poder legislativo, pero una revisión periódica de los textos evitaría que por modificaciones sucesivas a las leyes, se llegue a cambiar totalmente lo que dice la Constitución. Un ejemplo es la Ley de Pesca, donde la corrupción fue transformando un patrimonio nacional en el patrimonio de unas pocas familias. Evitaríamos así que se cometiera la injusticia de nuestros políticos de antaño, que nos obligaron a vivir bajo una Constitución en que el Presidente podía ser elegido por una “minoría” de los chilenos (no era necesario la mayoría absoluta, bastaba que sacara más votos que el segundo y que fuera ratificado por el Congreso) como fue en el caso de Allende. Por si no recuerdan, Allende y Alessandri sacaron entre el 35 y el 37% de los votos emitidos y Tomic menos del 30%. No existía la segunda vuelta y Allende fue elegido presidente en la votación del Parlamento por tener un 1,3% más votos que el segundo. El 30% de los que votaron por Tomic no pudieron expresar a cuál de los dos preferían.

Si la gran mayoría de los chilenos decidiéramos que es necesario hacer una nueva Constitución, muchas cosas buenas se podrían incluir en ella. Tal vez se podría aprovechar de separar, de una vez por todas, el Estado (apolítico) del Gobierno (político). La nueva Constitución debe protegernos de los partidos totalitarios de izquierda o derecha, que de cualquier manera intenten destruir la Democracia.

EL SOCIALISMO DEMOCRÁTICO REÚNE LO MEJOR DEL SOCIALISMO (JUSTICIA SOCIAL) CON LO MEJOR DE LA DEMOCRACIA (LIBERTAD).

“En una dictadura, ni los propios seguidores están seguros de las garras del Dictador”. (Traducido de “DEMOCRACIA E TOTALITARISMO – Reflexões”. Rio de Janeiro: Ed. Agel – Brasil, 1985, por Sergio Raúl Menares Becker).

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