PURO CHILE

VALORAR LA DEMOCRACIA

Una de las cosas más memorables de mi juventud fueron las clases de educación cívica, que tenía cuando cursaba mis estudios secundarios en el INBA. Yo era un comunista convencido que frecuentaba las JJCC de Chile. En estas clases, el profesor era un demócrata aparentemente imparcial. Esta imparcialidad se traducía en comparar los sistemas más populares de aquella época: la Democracia, el fascismo y el comunismo. Mi primera impresión era que nadie y nada podría hacerme desistir de las buenas cosas que el comunismo ofrecía. Cuando se comparaba el ítem más importante de la Democracia con las dictaduras fascistas y comunistas. ¿Yo me preguntaba para qué los Trabajadores querían Libertad? Si el comunismo les ofrecía, trabajo, salario, salud y educación en forma garantizada. No encontraba razón para que los ciudadanos exigieran Libertad si el comunismo les daba todo lo demás. En las clases de Educación Cívica, encontré que la Democracia chilena tenía graves defectos, pero también descubrí que el paraíso comunista no era el tal. Había cosas en que antes no había pensado. ¿Por ejemplo: Por qué había un “Muro de Berlín”? Cosas que aparentemente eran sin importancia, pero que analizadas más profundamente eran de una importancia capital para una sociedad. Una de estas cosas era el respeto por todo y todos. Cuando hoy vemos al dictador Maduro de Venezuela que no tiene respeto por nada ni por nadie, que engaña a su pueblo como quiere, que absorbe los otros poderes y los deja sobre su comando, cuando no hace caso del “modus operandi” más sagrado de la Democracia: la imparcialidad de la elecciones y la separación de los cuatro poderes (incluso la independencia política de las FFAA), descubrimos que toda dictadura es mala y con toda seguridad es antidemocrática.

Cuando en Chile se recibían emigrados políticos huidos de la Europa comunista y eran alojados en condiciones pasajeras o transitorias en la Quinta Normal, además de ser bien tratados, recibían clases de castellano y educación cívica. Se les enseñaba cómo funcionaba una Democracia, la chilena. Muchos de ellos eran anticomunistas por lo malo que el comunismo era y el mal que les había hecho a ellos y sus familias, pero no conocían la Democracia y sus atributos. Después de recibir las clases de Democracia, descubrían lo maravilloso que es ser demócrata – de cualquier partido político; de izquierda o derecha (esto no lo entienden los fascistas ni los comunistas) y hoy sus hijos y nietos son demócratas gracias a ellos y a las clases de educación cívica recibidas al llegar a Chile.

Cuando miles y miles de venezolanos llegaron huyendo de su país (de Maduro) al Brasil, a Roraima, recibieron acogida en mínimas condiciones. Al inicio fueron colocados en gimnasios y estadios en condiciones de acampamento por el ejército del Brasil, luego no hubo condiciones de garantizarles morada en ninguna condición. Eran tantos que se agrupaban ellos mismos en las plazas y parques, de cualquier forma. El gobierno los comenzó a sacar en aviones y repartirlos para otras partes del Brasil, principalmente aquellas ciudades que se propusieron darles trabajo. A los miles que aun quedaron en ciudades de frontera les fueron garantizadas asistencia a la salud y educación gratuita para los niños aprender portugués y convivir con los hijos de brasileños. Ninguna clase de Educación Cívica les fue dada a los adultos. Cuando vuelvan a Venezuela, seguirán siendo ignorantes de sus derechos en una Democracia y, seguramente, algunos votarán en Maduro y los comunistas. Se está perdiendo una gran y bella oportunidad de esparcir la Democracia y solidificarla en las mentes de personas que la merecen.

¿Y en Chile? Los mismos que en Brasil. Estamos tan preocupados con cosas menores, domésticas, que nos olvidamos de los más importante: evangelizar a todos los que sea posible (principalmente los inmigrantes) con los principios de la Democracia, que cuando regresen a su país serán un “cero a la izquierda” para la Democracia Venezolana. Nunca empujar a las personas al evangelio comunista: “ODIA AL QUE TIENE más QUE TU”.

No debemos olvidar que la democracia es internacional. La Democracia venezolana deberá ser igual o lo más próxima posible de todas las otras. Todas las Democracias tienen sus principios más importantes iguales, y apenas la diferencia radica en regionalismos y tradiciones del país. Las principales son: Libertad para todos los partidos políticos que respeten la Democracia (los comunistas, marxistas y fascistas no respetan a la Democracia). Elecciones libres e imparciales. Poder Ejecutivo temporal. Separación real e independencia de los 4 poderes básicos (Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Defensivo). Libertad de prensa (periodismo independiente). Derecho de huelga de los Trabajadores. Libertad de pensamiento y libertad de expresión. Prohibido fomentar el odio entre los ciudadanos del país. No persecución de la oposición, muy por el contrario: respeto.

Salió en las redes sociales:

“Esta situación (que sucede en Chile) es literalmente un jaque mate a la Democracia y las Libertades. Todo eso pasa por llevar ignorantes y populistas (inconsecuentes y demagogos) al Congreso – y a la CC – y por tener Partidos Políticos dirigidos por cobardes. Son los culpables de todo eso.”

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